Sengún la tecnología actual...mi hijo ya tenía unas diez semanas de gestación, su corazoncito latía muy rápidamente prácticamente el doble de los latidos de un adulto promedio...osea unas 160 veces x minuto. A pesar que parecía un renacuajo, como decía la Doctora, para nosotros el milagro de la vida estaba allí presente y la formación de un ser humano estaba en su pleno desarrollo. Desde entonces, le doy gracias a Dios por darme tan hermosa oportunidad, ser madre!!!! Le pido siempre que nos de a mi y a Fran la sabiduría para guiarlo y el amor durante todo el proceso.
domingo, 15 de julio de 2007
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