
Todo mi embarazo fue maravilloso, no tuve malestares de ningún tipo, me cuidé lo usual en la alimentación y fui al Gym hasta cumplir los siete meses, por supuesto supervisada por una entrenadora y con un monitor cardíaco que me indicaba la frecuencia de mi latidos para asegurar que no le faltara el oxígeno a mi bebé. Y por supuesto, al cumplir las 38 semanas de gestación me hice mi respectiva sesión fotográfica. Mi bebé se portó como todo un caballero, ni una sola estría me dejó de recuerdo...solo el sentir de sus movimientos y patadas.
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